El ideal ético del lenguaje inclusivo

Palabras que sanan

Cuenta doña Sebastiana, abuelita de origen maya, que su esposo supo el día exacto de su muerte y que un día antes le dijo bellas palabras de amor, como despedida. Mi amiga acabó el relato con lágrimas en los ojos y exclamó: Me lo dijo en la maya! De esta manera expresaba, que la lengua maya, era la lengua de la verdad, que su esposo no estaba jugando y que dicho en castellano (que llegó a ell@s como expropiador de cultura y cosmovisión) esas mismas palabras no hubieran tenido el mismo efecto.


Los mayas antiguos consideraban a la palabra sagrada. La palabra tenía su poder, su fuente de compromiso y verdad, así era para muchos pueblos originarios en todo el mundo. En la actualidad tenemos la sensación de que la palabra perdió su gran valor.


Podemos ver en los medios de comunicación como nuestros representantes dicen y se desdicen, los libros de historia no cuentan todo el crisol de miradas que componen lo que podemos llamar verdad, entre otros muchos ejemplos que seguro ya estás pensando.
EXPLICA Helmunt Krusche en su libro “Fundamentos de la programación neurolingüística”                    cómo por medio del lenguaje positivo, “es posible anclar pautas de conducta que ayudan a los individuos a transformarse, aprenden a convivir mejor consigo mism@s y con su entorno”. Son técnicas desarrolladas y comprobadas en terapias desde los años 70 y que en la actualidad están vigentes en los cursos sobre educación, donde se nos instruye a los profesores/as para utilizar un lenguaje apropiado que asocie el aprendizaje con las emociones positivas. Un lenguaje propositivo, de guía y sin juicio.

Seguro has experimentado lo que un lenguaje negativo puede provocar en ti, es lo que
llamamos “soy mi peor juez” ese que desde la línea de salida te dice que vas a perder y
por lo tanto te quita el impulso, la fuerza y la voluntad.


RELATA George Orwell, en su libro 1984, que los métodos que el estado autoritario utiliza                      para someter a sus ciudadanos se encuentran en el lenguaje. En ese mundo que imagina el autor, de forma periódica se publican diccionarios que reducen el número de palabras por considerar que la variedad léxica complica la comunicación en lugar de enriquecerla. También se eliminan palabras como guerra, esclavitud… Y se adoptan lemas como “ La ignorancia es la fuerza”.

En consecuencia, el ministerio de propagan-da se denomina Ministerio de la Verdad.                                  De dicha institución proceden las declaraciones oficiales y desde ella se cambian aquellos                      hechos históricos que no conviene que se narren como realmente sucedieron.

Pero este libro es de ciencia ficción ¿verdad? REVELA María Martín en su libro “Ni por favor ni por favora“: “Estamos tan acostumbradas a estar ocultas en el mecanismo que genera el marco simbólico de la presencia que apenas percibimos estar ausentes en el de la palabra” Y hace notar el sexismo en
la comunicación en general, y en el lenguaje (verbal, iconográfico, simbólico) en particular, con muchos y variados ejemplos.


El lenguaje es el molde con el que configuramos nuestra concepción del mundo. Después de lo escrito hasta ahora, seguro ya descubriste cuál es mi hilado en este tejido textual. Hay una raíz de exclusión , en lo que hemos dado en llamar hegemonía cultural, que está en el lenguaje. Por eso es tan necesario valorar y empezar a utilizar unlenguaje inclusivo, que basado en el respeto y la equidad empiece a ser sensible a la dignidad de todas las personas.


No se trata de desfigurar la comunicación, sino de utilizar palabras que engloben a las mujeres. Por ejemplo, si voy a escribir un comunicado de una escuela, donde antes sólo ponía tutor o padre, ¿porqué no incluir madre?. ¿Porqué aceptar hombre como palabra que engloba a mujeres? ¿Si tenemos la palabra humanidad? .

Desde que reflexiono sobre porqué las mujeres hemos sido borradas de la historia de                              manera intencional o sobre cómo el lenguaje construye estereotipos y roles,                                            me doy cuenta que tengo más radar para detectar un lenguaje sexista o racista.

A mis alumnxs de secundaria les pregunto, cuando analizamos la crisis actual de salud
o medio ambiental: ¿Qué tipo de pensamiento nos trajo hasta aquí y desde que lenguaje                            narra esa mentalidad? Juntos llegamos al encuentro con conceptos como “homocentrismo”                         “antropoceno” “colonial”… a medida que ampliamos vocabulario vamos tomando conciencia…                  Con qué lenguaje nos han contado la vida determina hasta que
punto vemos o conocemos la verdad de lo que acontece. En esta reflexión y desarrollo
del pensamiento crítico descubrimos los silencios del lenguaje para mantener un sistema que no favorece la existencia de la humanidad. ¿Será que podamos empezar a cambiar desde y con el lenguaje? Lo que no se nombra no existe. Narremos un mundo donde la dignidad de la existencia sea la norma y nos nombre a todos y todas.

* este articulo está escrito con lenguaje inclusivo


Mercedes Bautista
Es licenciada en Bellas Artes. Artista visual y profesora de Arte y FCE en Ipclasalle. Facilitadora de arte en Crecer verde. Directora del espacio creativo: laboratorio de arte tuukul. Mediadora de la sala de lectura El corazón de la tribu.